Ángel Pérez de Inestrosa vivió emocionado su último partido con el Caserío en el Quijote Arena, mientras duda sobre una posible retirada inmediata
El último partido de la temporada en el Quijote Arena del Caserío fue muy especial. Era el ‘hasta pronto’ a los aficionados y el ‘hasta siempre’ a un grupo de jugadores que, tras el compromiso de Granollers, dejarán de pertenecer al club. Entre ellos, el número 23, de nombre Ángel y de apellidos Pérez de Inestrosa Palomares.
Debutó en la Liga Asobal hace 22 años en un partido frente al Cangas, el mismo rival del pasado viernes. Contra el conjunto gallego metió su primer gol en la máxima categoría, y también el número 1.000 (y en la misma portería del Quijote Arena). Y si todo va bien, el próximo domingo cumplirá su partido 300 en Asobal. Tiene 40 años pero su fiabilidad sigue siendo máxima. Apenas se ha perdido un partido en los últimos cuatro años y es el tercer máximo asistente de la competición.
Después de defender los escudos de los tres principales equipos de la capital (BM Ciudad Real, Alarcos y Caserío), ahora todos le preguntan lo mismo: ¿ha llegado el momento de la retirada? El veterano central responde con dudas: «Me encuentro muy entero, físicamente muy bien. Creo que he hecho una buena temporada, aunque haya jugado menos minutos que en campañas anteriores. El tema laboral es lo que más me condiciona. Ahora necesito pensar, porque seguramente tenga oportunidades de seguir jugando al balonmano, pero no sé si realmente me merecerá la pena o si será mejor dejarlo ahora, en lo más alto y salir por la puerta grande».
Ángel Pérez de Inestrosa, durante el homenaje que recibió. – Foto: José Ramón García Carpintero
La otra pregunta que muchos aficionados se hacen es si no existía la posibilidad de haber renovado un años más por el BM Caserío, y él lo razona resignado: «En las mismas condiciones que este año, podría haber seguido, pero también hay que entender que el club sigue creciendo y profesionalizándose, y eso implica entrenar por las mañanas. Yo no puedo hacerlo porque tengo mi trabajo. Por ese lado, entiendo perfectamente la decisión».
Pero antes de pensar en el futuro, se queda con el buen sabor de esta despedida: «Me llevo el cariño de toda la ciudad. Es algo que nos hemos ganado todos durante estos años. Estoy muy orgulloso de todo lo que hemos construido, de hasta dónde hemos llevado al club y de dejarlo donde lo dejamos ahora».
Fuente: balonmanocaserio.com