David y Alejandro Pisonero son mucho más que gran parte de la piedra angular del proyecto de Recoletas At. Valladolid. Son una historia de amor por el balonmano, de tradición e ídolos de territorios ASOBAL, pieza clave del legado del sello de la competición profesional. «Solo acercarte aquí, en el Huerta del Rey, y ver en directo la Liga NEXUS ENERGÍA ASOBAL, ver el espectáculo, el contacto, la intensidad, estos jugadores tan grandes con esa velocidad, te enganchas», explica, desde el corazón de la pista vallisoletana.
En el día del padre y como homenaje a las grandes sagas de la historia de ASOBAL, el entrenador pone en valor desde los micrófonos de ASOBAL una forma de vivir y de amar la competición profesional, que pasa de generación a generación, arraigada en el corazón de sus clubes. «Ha tenido una etapa de mucho éxito, en diferentes sitios, pero especialmente aquí, en Valladolid. Esto ha sido una transición. Su trabajo pasado y el mío actual se relacionan, como que se da todo aquí, en la pista de Huerta. Es una transición generacional, con unos mismos valores. A la gente le pondría un vídeo de Huerta del Rey, de estas victorias apoteósicas en el último segundo, y que vieran cómo es ese ambiente de competición», comenta Alejandro, en la misma línea.
Padre e hijo, técnico y director de orquestra, desgranan en el documental la fórmula de éxito que rige su relación, dentro y fuera del 40×20. «Le he entrenado desde bien pequeño. Ha sido la parte sencilla. De hecho, él lo hace sencillo. Yo con tratarle como uno más ya está, con intentar normalizar esa situación en el vestuario, ya está. El lado malo de la ecuación es el suyo. Él es quien soporta mi tiranía entre comillas dentro del vestuario con sus compañeros”, apunta el entrenador, destacando el rol del central, clave en este binomio, mostrando su vertiente más personal.
«Llevamos mucho tiempo gestionando esta situación, saber cuál es tu rol en cada sitio. Compartiendo la misma pasión no es un problema, todo lo contrario. En los momentos malos, en lo deportivo y fuera de la pista, tienes un apoyo, como entrenador y como padre. Y en las victorias, te apetece todavía más compartir con él», añade Alejandro. La Pisonero es el último ejemplo del peso y la importancia de las sagas padre-hijo dentro de la historia de ASOBAL, una dinámica que ha generado y consolidado grandes ídolos -dentro y fuera de la pista- de la élite del balonmano masculino español de clubes.
Fuente: asobal.es